Franca Viola: el valor de decir NO

Hoy marcamos el comienzo de la columna ItalianAs, una sección en la cual intentaremos explicar historias de mujeres valientes que han representado un punto de inflexión, ruptura y discontinuidad en el panorama cultural, científico y político italiano.

Hoy toca conocer a Franca Viola, la primera mujer que rechazó el matrimonio riparatore (matrimonio forzado) en Italia, convirtiéndose en símbolo de lucha para la emancipación femenina en la segunda mitad del siglo XX.

Franca nació en Sicilia, a finales de los años 40, en una familia de campesinos. Con 15 años se comprometió con Filippo Melodia, descendiente de una poderosa familia mafiosa de la ciudad de Alcamo. Cuando Melodia fue encarcelado por la policía, el padre de Franca quiso romper la relación entre los jóvenes. En cambio los familiares de Melodia reaccionaron a esta decisión persiguiendo a toda la familia Viola.

Con 17 años, Franca Viola fue raptada, pegada y violada por el joven Melodia. Así que luego la familia Melodia contactó con el padre de la victima para convencerlo de que aceptase la boda entre sus respectivos hijos.

Según la moral de la época, una chica, aunque hubiera sido violada, estaba obligada a casarse con su verdugo para ‘salvaguardar su honor’. En caso contrario, ella quedaría zitella (soltera) y considerada una mujer perdida e inútil.

La ley oficial era aún más vergonzosa ya que permitía anular el crimen de violencia carnal, si el violador se casaba con su víctima.

Al final de un proceso largo y arduo, Filippo Melodia fue condenado. Sin embargo, la situación legislativa italiana no se modificó.

Según nuestra opinión es bastante sorprendente que se tuvo que esperar hasta el año 1996 para que el abuso sexual pasase de considerarse como crimen en contra de la ‘moral’ a crimen en contra de la ‘persona’, aunque delito del código penal.

Desde entonces Franca Viola se convirtió en símbolo y modelo para muchas mujeres de su generación , las cuales encontraron, a través de su ejemplo, la fuerza y el valor para rebelarse.

Hoy en día, Franca vive en Alcamo. En 2014, recibió en el Quirinale el reconocimiento a Grande Ufficiale dell’Ordine al Merito della Repubblica italiana por parte del presidente de aquel entonces Giorgio Napolitano.

En una famosa entrevista pronunció estas conmovedoras palabras:


«No fue un gesto de valor, sólo hice lo que sentía, como haría hoy cualquier mujer: escuché mi corazón, el resto sucedió de forma natural. Hoy aconsejo a los jóvenes que se dejen guiar por sus sentimientos; no es difícil. Yo lo hice en una Sicilia muy diferente; ellos pueden hacerlo, sencillamente, confiando en lo que sienten»

Filippo

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