Italiano para ti

¿Para qué sirve la gramática?

Muchas veces es la parte más temida o la más ‘inquietante’. Algunas veces aburre, otras confunde; sin embargo, la gramática representa un momento imprescindible en la clase de italiano L.E. Hay muchos que se preguntan y, por extensión, preguntan al profesor: ¿Para qué sirve la gramática? ¿Es posible evitarla? ¿De verdad es tan importante para el desarrollo de la competencia comunicativa?

Son muchos los estudios y las investigaciones que, en los últimos años, han investigado – y en ocasiones reconfigurado – la importancia del aprendizaje gramatical. Por supuesto, con respecto a las metodologías más arcaicas que convertían la gramática en parte central – y a veces única de la clase -, los métodos más modernos declaran, sin miedo a equivocarse, que el método gramatical representa una parte importante pero no central o exclusiva del aprendizaje.

¿Cómo abordar entonces este dilema? ¿Es posible hacer la gramática agradable? Estamos convencidos de que sí, y os vamos a explicar el porqué:

Tanto los adultos como los niños consideran el juego el instrumento más dinámico y divertido para aprender. Pensamos, por ejemplo, en el gran éxito de las revistas de crucigramas y sudokus que ayudan a conservar la mente joven y entrenada. Llevar la dimensión lúdica al aula, significa proponer, de forma ‘ligera’, argumentos que, propuestos de otras formas, resultarían complicados.

Eso explica por qué los juegos gramaticales suponen un relativo éxito en clase, independientemente de la edad, el nivel de competencia y de otras variables sociolingüísticas de los estudiantes. Hacer agradable algo que, por su naturaleza suele no serlo, es, probablemente, la mayor ambición de un profesor de lengua extranjera.

Sin embargo, dejando esto a un lado, hay que recordar que la gramática tiene, claramente, una utilidad. Entender como un pueblo construye las frases y las conversaciones en su propio idioma, ayuda a entender cómo éste piensa.

Las estructuras del lenguaje son totalmente superponibles a las estructuras mentales, y es precisamente el acceso a este difícil repertorio de códigos y estructuras que permiten un pleno dominio de la lengua extranjera, y esto querrá decir no solamente hablar en italiano – por ejemplo – sino hablar como un italiano.

En última instancia, existe la cuestión (no menos importante) de la organización mental del estudiante.

Tener unas cuantas categorías, más o menos fijas, a las cuales hacer referencia permite una organización del aprendizaje más sistematizada y estructurada. A pesar de varias excepciones, tendremos así una serie de puntos clave que podrán ser un puerto seguro para todas las veces que, a lo largo de una conversación, nos sintamos ‘atacados’ por dudas shakespearianas como: ¿indicativo o subjuntivo?

Filippo

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