Italiano para ti

La contaminación de la lengua italiana

La contaminación lingüística es un fenómeno que, en las últimas décadas, ha involucrado a muchos idiomas. Las palabras cruzan las fronteras nacionales, ‘invadiendo’ otras culturas y, por consiguiente, otros idiomas. Se trata de préstamos que, en la mayoría de los casos, se quedan invariados en la pronunciación y en la ortografía de la lengua que los acoge, mientras que, en otros casos, las resistencias son más fuertes y se registra una tendencia a la adaptación a las reglas de su idioma tanto en la fonética como en la escritura.

Desde este punto de vista, el italiano resulta un idioma muy ‘contaminado’ por palabras de origen extranjero (inglés y francés sobre todo). Se trata, por supuesto, de una moda, alguna clase de ‘esterofilia‘ que obliga a utilizar préstamos, incluso cuando nuestro idioma presenta términos totalmente adecuados al concepto que se quiere expresar.

Desde la política al mundo de las redes sociales, desde los periódicos a la televisión, son varios los contextos donde es posible constatar un uso frecuente y puntual de términos extranjeros.

Hace unos años, por ejemplo, el gobierno italiano promulgó una importante reforma llamada ‘Jobs Act‘, sin usar la expresión ‘Legge sul lavoro‘, idéntica desde un punto de vista semántico, pero, a lo mejor, menos eficaz desde el punto de vista de la propaganda electoral.

Look‘, o el más reciente ‘Outfit‘ ya se han generalizado como substitutos de la palabra ‘Abbigliamento‘. En el mundo de la cosmética, todos los productos como cremas y maquillaje, recurren al sustantivo inglés para referirse a la parte del cuerpo por la cual se utilizan: ‘Body, Hair, Make up‘ y no ‘Corpo, Capelli, Trucco‘.

Además, en el mundo financiero, las palabras inglesas dominan bastante: ‘Asset, Auditor, Benefi, Bonus‘ y otros miles.

Más esporádicos – pero igualmente presentes – son los préstamos procedentes del francés: ‘Gaffe‘ para indicar una ‘Brutta figura‘, ‘Abat-jour‘ para referirse a una ‘Lampada con paralume‘, ‘Chauffeur‘ en lugar de ‘Autista‘, ‘Chance‘ como substituto de ‘Possibilità‘, ‘Savoir faire‘ para referirse a un comportamiento adecuado, ‘Atelier‘ hablando de un ‘Laboratorio o Studio‘, ‘Toilette‘ en vez de ‘Gabinetto‘, ‘Escamotage‘ por ‘Destrezza‘, ‘Routine‘ por ‘Abitudine‘ y muchos más.

En definitiva, lo dicho hasta ahora, no tiene el objetivo de llevarnos a una lucha a favor de la defensa del prusismo lingüístico; la contaminación siempre es una riqueza. Sin embargo, merece la pena preguntarse sobre el porqué de la existencia de dicha tendencia a utilizar términos extranjeros incluso cuando existe una expresión en italiano. El misterio reside en si se trata de una cuestión de mero estilo, de repentina ‘esterofilia‘, de estrategia comunicativa o simple ‘esnobismo’.

‘Ai posteri l’ardua sentenza’.

Filippo

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